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MAYO, 2020
Publicado por Edgar Andrés Cabezas Bolívar, Community Manager Mt Agencia85

¿Por qué producir concreto en obra?

Esta pregunta ha sido planteada muchas veces a lo largo de los últimos años por diferentes actores en la industria de la construcción.

En los años 80 muy pocas empresas de construcción producían el concreto en obra, a excepción de aquellas consideradas como de un gran tamaño, y entonces el grueso de las medianas y pequeñas empresas obtenían sus concretos de los suministros de las grandes compañías premezcladoras.

Era común la cultura de no producir concreto en obra. ¿Qué factores pudiéramos mencionar como incidentes en esa cultura de comprar concreto a premezcladores? he aquí algunos:

· El cemento era una materia prima manejada al antojo de los productores de cemento, quienes no tenían rastro alguno en obstaculizar y frenar las ventas a aquellas empresas constructoras que intentaban hacer producciones en obra y a los ojos de los cementeros eran vistos como potenciales competidores. No fue hasta muchos años después que se vieran las primeras importaciones de cemento al país.

· Los ingenieros no tenían a su alcance equipos de producción de concreto de costos razonable. No existían productos nacionales y los importados no solo eran de grandes tamaños para producciones muy grandes sino también de altos costos.

· Los diseños estructurales de la época básicamente consideraban estructuras aporticadas por lo que los volúmenes importantes de concreto se centraban específicamente en las losas, reduciendo a uno o máximo dos los días de la semana de grandes volúmenes. Con la aparición de los diseños de edificaciones para vivienda de losas y muros vaciados nació el requerimiento de tener que suministrar todos los días cantidades iguales de concreto a la obra. Al igual los equipos de cimbra y formaletería eran muy rudimentarios.

· Los equipos de colocación de concreto como bombas eran escasos y costosos.

En años posteriores, a fines de los 90, se presentó la última crisis seria de la construcción recordada en Colombia, colapso del sistema de financiamiento de vivienda con la Unidad de Poder Adquisitivo (UPAC), con quiebras de un sin número de compañías de la construcción y un cambio de paradigmas en la manera de apalancar y financiar los proyectos (vivienda particularmente), definición de porcentajes mínimos de ventas antes de iniciar construcción, reacomodamiento de los actores en el mundo del cemento y cambio de la normativa de sismo resistencia.

La salida de la crisis, específicamente en el sector vivienda, generó un cambio lento pero firme y constante en el modus operandi de las compañías constructoras y particularmente en las condiciones de producir concreto en obra:

· Las compañías premezcladoras de concreto no estaban preparadas para atender con la celeridad, oportunidad, calidad y cumplimiento a todos los actores del sector, por lo que se generó una necesidad en la demanda que no fueron capaces de atender. Por lo demás el mercado en el que centraron su interés fue el de los megaproyectos, dejando a un lado los pequeños constructores.

· Al no contar con el soporte de los premezcladores, las compañías constructoras se vieron en la necesidad de volverse autónomas y producir ellas mismas su concreto en obra. Se incursiona en el uso de otro tipo de cementantes para disminuir el costo de los concretos usados, particular e importantemente la ceniza volante (fly ash) o puzolana.

· Hubo un crecimiento muy importante de compañías de ingeniería de concreto, de laboratorios de diseño, falla de cilindros y en general un cambio sustancial en la manera en que se miraba por parte de los ingenieros en obra el tema y la manera de abordarlo.

· Nacieron en el país pequeñas compañías productoras de equipos de preparación de concreto tipo trompo, que se volvieron aliadas y llenaron los requerimientos de los pequeños productores de concreto en obra.

En la segunda mitad de los años 2000 cuando nace Domat Ltda, con una propuesta novedosa en el sector y con un modelo de equipos de producción de concreto en obra que permitía romper el cuello de botella de producir cantidades importantes de una forma industrializada y trazable.

¿Por qué comprar una planta Domat?

Era la pregunta que quienes iniciamos la comercialización de plantas Domat debíamos contestar a cada cliente potencial.

Como en ese momento el equipo más usado por las obras eran las concretadoras hidráulicas de 3 sacos, nos centramos en argumentar los pros y contras que surgían de las comparaciones entre uno y otro equipo (en el caso Domat la planta DM15).

Establecimos entonces la mecánica argumentativa de revisar variables tales como calidad de los concretos producidos; capacidades de producción por hora; trazabilidad de la información; costos de producción como: valor del equipo, montaje civil, eléctrico y mecánico; mano de obra de operación y mantenimiento; repuestos y energía eléctrica; etc.

Argumentación comparativa:

1. Calidades de los concretos producidos:

Mezclado: muy superiores los producidos en la planta de mezclas, por estar dotada de un mezclador de eje vertical de régimen forzado, que después de haber recibido todos los componentes de la mezcla, entrega completamente homogenizada la mezcla en menos de 15 segundos, al contrario de las concretadoras, que requieren, a un régimen de velocidad de mezclado de 22 a 24 rpm, no menos de cuatro (4) minutos para entregar una mezcla bien homogenizada.

2. Control en el pesaje de los materiales:

Muy superiores en planta de mezclas, debido a que su mezclador sirve de báscula, pues está montado sobre celdas de carga, por tanto la dosificación por peso es completamente confiable. Caso distinto en las concretadoras, donde los pesajes son realizados por personas en básculas mecánicas, con unas imprecisiones e incertidumbres mayores.

3. Dosificación del agua de amasado: :

Muy superior en la planta de mezclas, dosificadas por peso, con una completa precisión, logrando un excelente manejo de las relaciones agua-cemento de las mezclas. Caso distinto en las concretadoras, donde el agua de amasado se hace frecuentemente “a ojo del operador”.

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